Tomasito García y Sus Desensamblados vuelven con “La comida está en el horno”, un nuevo single tan personal como emocionante, donde el joropo llanero se cruza con guiños flamencos para dar forma a una canción que suena a hogar, a memoria y a verdad. El tema nace como un homenaje directo a su padre y tiene un claro protagonista: la bandola llanera, que no solo acompaña, sino que marca el pulso, el carácter y el alma de la canción.
El título no es casual. Durante los primeros 26 años de su vida, Tomasito escuchó esa frase cada vez que volvía a casa, sin importar la hora, el plan o si ya había comido. “¡La comida está en el horno!” era una forma de decir aquí tienes tu sitio, y ese recuerdo cotidiano es el motor emocional del tema. Una canción que celebra lo simple, lo familiar y esos gestos pequeños que se quedan para siempre.
Musicalmente, el single mezcla la energía del joropo con la intensidad del flamenco de forma muy natural. Hay ritmo, hay raíces y hay emoción, pero también una mirada actual que conecta tradición y presente sin esfuerzo. La voz se mueve entre lo íntimo y lo festivo, mientras la instrumentación dibuja paisajes abiertos y cercanos a la vez.
Con “La comida está en el horno”, Tomasito García demuestra que las historias más potentes no siempre necesitan grandes artificios: a veces basta con volver a casa y recordar por qué ciertos sonidos —y ciertas frases— nos siguen acompañando toda la vida.
Con “La comida está en el horno”, Tomasito García y Sus Desensamblados confirman que lo suyo es mezclar raíces, emoción y curiosidad musical sin perder identidad. El grupo sigue ampliando su universo sonoro, moviéndose con naturalidad entre la tradición y la experimentación, siempre desde un lugar muy personal y honesto.
Formados en Venezuela y afincados en Madrid, Tomasito García y Sus Desensamblados beben de la música popular venezolana y la cruzan con influencias del jazz, el afrobeat, el funk y otros sonidos del mundo. Todo cobra forma a través de una instrumentación rica y poco habitual, donde conviven bandola, mandolina, flauta, saxofón, bajo y una potente base rítmica con batería y percusión afrovenezolana.
En directo, la banda se transforma: energía, improvisación y conexión total con el público. Cada concierto es una experiencia viva, en la que las canciones crecen, se estiran y se convierten en historias compartidas. Porque más allá de los ritmos y las melodías, lo que propone el proyecto es algo muy sencillo y muy potente a la vez: música que se siente y se vive.
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