Brigida explora en ¨Carole King¨la delgada línea que separa el instinto de la racionalidad



Adentrarse en el universo sonoro de la artista italiana Brigida supone entrar en un espacio donde nada es casual: cada detalle está cuidadosamente calculado y las canciones se construyen desde una sensibilidad casi coral. Un claro ejemplo de ello es Carole King, una de las piezas más representativas de su repertorio.

La canción transita esa fina frontera entre el impulso y la razón, narrando cómo una conexión inesperada puede tambalear incluso las convicciones más firmes. Su protagonista se enfrenta a una atracción inevitable hacia alguien que ya tiene un compromiso, plenamente consciente del riesgo emocional que implica. La referencia a Dr. Jekyll y Mr. Hyde en el estribillo funciona como metáfora central de ese combate interno en el que los sentimientos y la lógica avanzan en direcciones opuestas.

Lejos de quedarse en un relato de tentación, Carole King se plantea como una reflexión íntima sobre la dualidad humana y sobre aquellas emociones universales que, aunque comunes, rara vez nos atrevemos a verbalizar. El título no solo alude a la banda sonora que acompaña la historia, sino que actúa también como un guiño a una figura clave en el imaginario creativo de Brigida. Carole King ha sido siempre una referencia fundamental para la artista, tanto en su forma de escribir canciones como en su manera de interpretarlas.


Brigida es una cantautora nacida en Abruzzo, con el alma repartida entre Italia y España. Su voz, suave y luminosa, se desliza entre matices con una naturalidad que envuelve y deja huella. En cada canción habita una fuerza serena, un equilibrio delicado entre fragilidad y carácter que define su universo sonoro.

Su música transita el pop desde un lugar íntimo, donde las melodías acarician y las palabras nacen de lo vivido. Canciones que se sienten cercanas, casi susurradas, y que encuentran en el escenario su forma más completa: una presencia magnética, honesta, capaz de detener el tiempo y crear un espacio de conexión real.

En España, y especialmente en Madrid, Brigida ha ido tejiendo un diálogo silencioso con el público a través de sus directos y su lugar dentro de la escena independiente. Su llegada a la ciudad ha reforzado ese vínculo, convirtiendo experiencias personales en relatos compartidos, universales y profundamente humanos, que resuenan en quienes buscan música hecha desde la emoción y la verdad.

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