Entrevista al artista peruano Wayo





En una industria donde parece que todo tiene que ser inmediato, ¿la disciplina se ha convertido hoy en el verdadero acto de rebeldía para un artista?
Sí, siempre y cuando la intención sea honesta y no un medio para alcanzar fama o fortuna. Sin disciplina no hay talento que valga. Creo que la máxima rebeldía consiste en ser feliz haciendo lo que amas, y si con ello se hace feliz a alguien más ya es una misión cumplida. 
Después de tantos años de carrera, ¿qué te sigue motivando más: la necesidad de expresarte o el deseo de seguir encontrando nuevos públicos?

Parto por la necesidad de expresar lo que veo, siento, pienso y anhelo, y luego por el deseo de compartirlo. Y ahí entra lo que considero lo más importante en la labor comunicacional de un músico: el público. En el camino uno va buscando el espacio en donde es mejor recibido, y con honestidad, me hace más feliz cantar para siete personas que compartan, escuchen y dialoguen, que con una masa amorfa que está más pendiente de la bebida. El público hace un concierto, yo voy a compartir y a dar lo mejor siempre, sin guardar voz ni ganas para el día siguiente. 


Hay artistas que cambian su estilo para adaptarse a las tendencias. ¿Alguna vez has sentido la presión de traicionar tu propio sonido para encajar en la industria?


¡Jamás! Nunca he hecho una canción pensando en que le guste a alguien, menos para encajar en una industria musical, que en mi país es prácticamente inexistente, y que a nivel mundial sólo está normalizando la estupidez y la ignorancia. No puedo ser parte de ese lamentablemente exitoso Plan Mundial de Embrutecimiento Sistemático. Mis canciones nacen para acompañar, para dar impulso y compañía, para dar ánimo y también para revelar y rebelarse ante la comodidad, la desidia, la queja triste y la inacción. Así las siento y las valoro. Por eso mi norte no está en la ruta del éxito o la masividad. 



En un momento donde cualquiera puede publicar música desde su casa, ¿crees que hoy es más fácil ser artista… o simplemente más difícil destacar?

Que palabra tan hermosa y tan devaluada en éstos tiempos sin tiempo. Artista: un visionario y creador, que comparte emociones para proponer un mundo mejor. Y que alejado de lo que la mayoría de medios difunden. Ser artista no es ni será fácil. Porque se tiene al mundo en contra. A la familia, a los amigos, a los conocidos, al mecanismo social que te quiere esclavo de un horario y de la rutina, etc… Por eso la urgencia de Artistas de verdad, con mayúscula. Que graben en su casa está bien. Yo grabé dos discos en casa, en una época muy díficil en mi país, casi cero presupuesto, sólo pagué la mezcla y el mastering, y fueron los que más laburo me dieron (!), me hicieron viajar, reír, comer y bailar, y aquí estoy. Lógicamente volver a grabar en un estudio con profesionales que elevan y nutren el material es invaluable, como el caso de Ricardo Tafur, co-productor de mi nuevo disco. Lo vital es la propuesta más allá de donde se grabe. 


Si tuvieras que resumir el aprendizaje de toda tu trayectoria en una sola frase, ¿cuál sería la lección que te ha enseñado la música?


“La música une”. Es mi lema y mi leiv motiv. Lo llevo tatuado en la piel, y es el mayor de los aprendizajes. La frase me llegó en una ceremonia de Ayahuasca, y desde hace trece años la comparto. La música une los propios pedazos y con los demás. Sana, salva, revela, educa y rebela. 



Este nuevo sencillo se enmarca dentro de un proyecto más grande. ¿Qué nos puedes contar sobre el libro que acompañara a estas canciones?


“Reflexiones Paramusicales: Creer para Crear” es mi nuevo libro-disco, el cuarto proyecto publicado en España por la editorial Ediciones Ruser y distribuido por el sello MusicHunters. Propone despertar el impulso creativo en general, seas músico o no. Contiene 21 capítulos y 21 canciones creadas especialmente para cada capítulo. Recién van saliendo tres canciones y es un proyecto de largo aliento. Lo ofrezco en cada presentación de la gira. 


No es la primera vez que pisas suelo español para hacer una gira. ¿Como ha evolucionado el panorama de salas y musical en el país desde tu primera visita a esta última?


Es la novena vez que cruzo el charco y la verdad que aplaudo a quienes siguen apostando por la música en vivo, con respeto y amabilidad para con los músicos, y que no se han puesto de rodillas ni abandonado la nave pese a todas las absurdas imposiciones de normas y leyes. Aplaudo y agradezco también al público que sigue dándole vida a los pequeños locales, y que mantienen el espíritu de lo que significa compartir y celebrar que la música une. Lamento sí que hayan salas que cobren al músico por presentarse, cuando debería ser al revés, que no muevan un dedo para hacer publicidad, y encima se las pegan de abanderadas de la canción popular cuando en realidad les falta cobrar el aire. Musicalmente hablando siempre será impresionante, sobre todo lo que viene de lo independiente, del bar de la esquina, del escenario alternativo, de la voz real y propia. Y claro, lo que hacen los maestros siempre es una lección de altura y calidad. 



¿Qué rasgo sería el que mejor definiría a Wayo?


Activo, creativo, inconforme y apasionado. 


Un artista para el que te gustaría abrir su concierto


Tengo a varios en mente, ojalá se me cumpla, pero sin dudarlo a Quique González. Con conocerlo sería feliz. Tengo mucho que agradecerle que no sabría que decirle, quizá solo le daría un fuerte abrazo. Y abrir un concierto suyo sería un gran honor. 


¿Que consejo le darías a esas bandas que están ahora mismo en el local de ensayo preparando sus primeras canciones?

Que sigan adelante. Que crean en ellos mismos y en lo que les sale de las entrañas. Que no sigan modas. Que usen las influencias para licuarlas con su propia voz y sentimientos. Que lo hagan con urgencia, sin buscar fama y que nunca lo hagan por dinero, sino porque arde y porque es urgente expresarse y compartir. Que sean, ante todo y contra todos, ellos mismos siempre. 


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