Hay momentos en los que no hacen falta respuestas. A veces basta con quedarse al lado de alguien, escuchar y recordar que incluso los días más complicados terminan pasando. Desde esa idea nace “Estado mental”, el nuevo single de Anabel Lee, una canción en la que la banda de Terrassa cambia la rabia por la luz y encuentra en Sidonie el compañero perfecto para cerrar la etapa previa a su tercer álbum, Todas las vidas.
El disco llegará el próximo 25 de septiembre y este último adelanto funciona casi como una ventana abierta antes de descubrir el conjunto. Frente a otros momentos más tensos o inconformistas de esta nueva etapa, “Estado mental” apuesta por la cercanía, la amistad y una mirada más amable hacia uno mismo. No habla de solucionar la vida de nadie ni de convertirse en salvadores. Habla de algo mucho más sencillo y, probablemente, mucho más necesario: estar ahí cuando alguien lo necesita.
La canción nació a partir de una persona cercana al grupo que atravesaba un momento complicado. De aquella experiencia surgió una reflexión sobre la salud mental, la autocompasión y la posibilidad de cambiar la manera en que nos miramos. Porque también está permitido equivocarse, cambiar de opinión y reconocer que uno se ha perdido. Incluso que no siempre tenemos que saber hacia dónde vamos.
Musicalmente, Anabel Lee se dejan llevar por su lado más pop. El bajo marca el pulso de una canción que pide avanzar mientras las melodías buscan ese punto exacto entre la emoción y las ganas de bailar. Y en medio de ese recorrido aparece Marc Ros, cuya presencia termina de convertir “Estado mental” en un encuentro entre dos generaciones del indie español. La conexión con Sidonie no fue una ocurrencia de última hora: durante la grabación, la propia banda ya imaginaba la voz de Ros dentro de la canción e introdujo pequeños detalles que miraban deliberadamente hacia el universo sonoro del grupo barcelonés.
“Estado mental” también encuentra su reflejo en la imagen que acompaña al single. Dentro del imaginario de Todas las vidas, Anabel Lee ha creado un particular universo protagonizado por avatares con forma de oso. En esta ocasión, Víctor y Perdi representan la esencia de la canción: uno intenta levantarse mientras el otro le tiende la mano. Pero ninguno de los dos está completamente bien. El que ayuda también carga con su propia tristeza.
Ahí está, precisamente, el corazón de “Estado mental”. No hace falta estar entero para sostener a otra persona. No existen héroes ni salvadores, solo personas intentando ayudarse mientras atraviesan sus propios problemas.
Y quizá por eso la expresión “C’est la vie” encaja tan bien en esta historia. Como una pequeña sacudida de hombros ante todo aquello que no podemos controlar. La vida puede ser absurda, complicada, dolorosa y maravillosa al mismo tiempo. Anabel Lee no pretende ocultar ninguna de esas caras. Simplemente propone seguir caminando, hacerlo acompañados y, cuando sea posible, encontrar un motivo para sonreír.
“Estado mental” llega así como el último empujón antes de Todas las vidas y como una de las canciones más luminosas de una banda que parece haber entendido que a veces avanzar no consiste en tener todas las respuestas, sino en saber quién estará a tu lado cuando no las tengas.

Comentarios
Publicar un comentario