Entrevistamos a la banda mallorquina Brunch Caníbal



La banda mallorquina Brunch Caníbal repasa en esta entrevista una trayectoria construida a base de canciones, escenarios y una identidad propia dentro de la escena de la isla. Hablamos con sus integrantes sobre el camino recorrido, las diferentes etapas del grupo y todo lo que ha ido dando forma a su sonido. Una conversación para conocer mejor a la banda más allá de sus canciones y descubrir qué queda todavía por delante.

  • Vuestro primer disco sirvió para presentar el universo de Brunch Caníbal. Ahora, con cierta perspectiva, ¿qué canción o qué momento de aquel álbum sentís que define mejor quiénes erais entonces?

Creo que la vida -y también la vida cultural o artística de cualquier ámbito- debe estar marcada por una continua evolución. Si un proyecto no evolucionara, no estaría vivo. Y desde nuestro primer álbum, “Cave Canem”, ha habido evolución, y ha habido cambios, incluso de algunos miembros, en BRUNCH CANÍBAL. Pero, en esencia, somos la misma banda de entonces. Me resulta difícil escoger una sola canción para definirnos. Pero yo te diría que, de esas ocho canciones que compuse para ese primer disco, quizá la que mejor define quiénes éramos -y quiénes somos- sea No te puedo olvidar.


  • Los primeros singles del que será vuestro segundo disco muestran una evolución respecto a aquel debut. ¿Qué ha cambiado en vuestra manera de componer y de entender la banda desde entonces?


En realidad, nada ha cambiado demasiado. Yo vivo la composición de una forma muy introspectiva. Siempre me ha gustado escribir, y lo he hecho en distintos ámbitos durante los últimos 20 años, tanto en prensa generalista de opinión, como en medios profesionales, y también relatos. Y hace unos 15 años empecé a escribir letras para canciones de bandas en las que colaboraba. Lo que sucedió hace 4 años es que me puse, de forma más intensiva, a sacar adelante ideas musicales propias, terminándolas en forma de canción, y adaptando algunas letras que había escrito hace tiempo y escribiendo otras nuevas, para disponer de un repertorio propio cada vez más amplio para BRUNCH CANÍBAL. Unas letras que tienen influencias del cine, de la literatura, y de una visión algo existencialista de las experiencias cotidianas, en las que en ocasiones me sale un matiz sarcástico, y en otras algo más sentimental. Si estos tres últimos sencillos suenan -sobre todo los dos primeros- algo más contundentes, quizá sea sólo porque en el momento en que los compuse me sentía así; y luego entre todos, en el local de ensayo, le hemos acabado de dar el sonido que mejor nos hacía sentir.



  • En canciones como “No Te Puedo Olvidar” habéis jugado con una vertiente más psicodélica y experimental. ¿Hasta dónde habéis querido llevar esa exploración sonora en el nuevo trabajo?


La exploración de nuevos ritmos y texturas sonoras es algo imprescindible para sentirse vivo, como te decía antes. Es verdad que tenemos un sonido muy característico en lo fundamental que, según nos comentan habitualmente, nos identifica bastante. Pero, como hemos escuchado muchos estilos musicales, al final esa experimentación es continua y acaba marcando el resultado de nuestra música. Desde la composición hasta la postproducción, pasando por todas las fases intermedias de la creación musical. 


  • ¿El segundo disco nace con una dirección musical clara desde el principio o habéis dejado que las propias canciones marcaran el camino durante el proceso de creación?


Siempre lo segundo. Cada canción surge de forma individual e independiente. Yo suelo componer y escribir una estructura (más o menos detallada), y su letra. Posteriormente se la presento a los demás en el local de ensayo, habitualmente sólo con guitarra y voz. A partir de ahí vamos aportando ideas de arreglos entre todos, y vamos “vistiéndola” con el conjunto de todos los instrumentos: guitarra, teclado, bajo y batería. Y aunque, como te decía antes, la esencia del sonido es muy reconocible, estamos muy satisfechos de que todas las canciones sean muy diferentes entre sí. Y al final ese puñado de canciones elegidas son las que marcan el sentido del disco del que formarán parte.



  • Después de publicar los primeros adelantos, ¿qué diferencias encontráis entre la respuesta que está teniendo este nuevo material y la que recibisteis con vuestro primer disco?


Aunque estuvimos muy felices con la repercusión del primer disco, que conseguimos editar también en vinilo, estas nuevas canciones que formarán parte del siguiente están teniendo mayor alcance, de entrada. Algo lógico, porque, aunque seamos músicos veteranos, BRUNCH CANÍBAL es un proyecto que todavía no ha tenido un recorrido muy largo, puesto que nació en 2022. Y es normal que, a medida que demostramos que seguimos (y seguiremos) ahí, haya una mayor tendencia a prestar atención a lo que hacemos por parte de más medios y público.



  • En vuestro caso, ¿qué importancia tiene el directo a la hora de construir las canciones? ¿Pensáis en cómo funcionarán sobre un escenario cuando estáis componiendo?


El directo para nosotros es fundamental. De hecho, te diría que es nuestro hábitat natural. Aunque no pienso demasiado en los conciertos cuando las compongo, porque en ese momento busco únicamente expresarme.

Pero sí lo tenemos muy en cuenta al montar la instrumentación completa entre todos, y también al acabar de producirlas.

De hecho, como es lógico, vamos seleccionando mucho, incluso antes de que estén completamente terminadas, qué canciones incluiremos de forma habitual en conciertos más “eléctricos” (enchufados); y cuáles irán con más seguridad al setlist de conciertos acústicos, que es un formato en el que también nos sentimos muy cómodos. 


  • Venís de Baleares, una escena con propuestas muy interesantes pero que también se enfrenta al hándicap de la insularidad. ¿Cómo condiciona esto el día a día de una banda que quiere crecer y llegar a otros públicos?


Baleares, y concretamente Mallorca, se enfrenta a ese inconveniente de la insularidad, en todo. También en lo que respecta a la difusión musical.

Te diría sencillamente que si ya es complicado salir adelante para cualquier banda independiente, como nosotros, de cualquier parte de España, en las islas hay un plus de dificultad añadido.

Pero es lo que hay y lo que tenemos, y seguiremos intentándolo, a pesar de tales dificultades.


  • ¿Cómo veis actualmente la escena musical balear? ¿Sentís que existe una comunidad suficientemente conectada entre bandas, salas, promotores y público?


La escena musical de Baleares es actualmente muy amplia y variada, y, en mi opinión, existen numerosas propuestas de enorme calidad. Y hay también mucha colaboración y, en general, buen ambiente.

Pero hasta hace pocos años había más salas cuyos responsables apostaban y arriesgaban por las novedades. Algo que ha ido cambiando hacia una concepción más mercantilista y “segura” de negocio, lo cual limita que nuevas propuestas puedan darse a conocer. Sobre todo, cuando se trata de bandas y proyectos independientes, especialmente si son de temas propios (es decir, no sólo de versiones).



  • Con el segundo disco cada vez más cerca, ¿qué planes tenéis para llevar estas nuevas canciones al directo y qué os gustaría conseguir con esta nueva etapa?


Nuestros planes pasan por defender tanto el nuevo disco como el anterior (que ni mucho menos damos por amortizado) en directo. Y actuar en sitios interesantes: damos mucha más importancia a la calidad que a la cantidad, aunque eso suponga avanzar más despacio.

Y también seguir trabajando y acabar las canciones del que será nuestro tercer disco, que ya vemos en un horizonte a medio plazo, algunas de las cuales ya están incluso terminadas y grabadas.



  • Si alguien descubre ahora Brunch Caníbal a través de estos nuevos singles, ¿qué os gustaría que entendiera de la banda que quizá no estaba presente en vuestro primer disco?

No tanto porque no estuviera ya en la esencia de nuestro primer álbum. Pero, ahora ya con algo más de recorrido y perspectiva, lo que nos gustaría acabar de transmitir es que no queremos encasillarnos, ni pretendemos ponernos ningún tipo de etiquetas, ni parecernos nadie en concreto. Sino sólo hacer la música que nos gusta. Y disfrutar con el proceso creativo y, muy especialmente, con una conexión cada vez mayor con el público en los conciertos.





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