Hay bandas que necesitan un estudio para explicar lo que hacen. Tangerine Flavour prefieren un escenario, unos amplificadores encendidos y alguien al otro lado dispuesto a dejarse llevar. Después de más de una década de carretera, la formación madrileña ha decidido capturar precisamente ese momento en su nuevo disco: un álbum grabado en directo en la Sala El Sol de Madrid, uno de esos lugares donde el rock todavía conserva el olor a madera, sudor y válvulas calientes.
La idea es tan sencilla como contundente: no maquillar nada. El disco recoge a Tangerine Flavour tal y como funcionan sobre un escenario, con las guitarras al frente, las voces empujando las canciones y una sección rítmica que mantiene todo en movimiento. No hay intención de corregir las pequeñas imperfecciones que aparecen cuando una banda toca de verdad. Al contrario: son precisamente esas grietas las que convierten el álbum en un retrato fiel de lo que ocurre cuando el grupo se pone delante del público.
Su música lleva años moviéndose entre el country, el rock de raíces, el folk americano y el southern rock, pero en directo todas esas influencias adquieren otra dimensión. Las canciones crecen, las guitarras ganan peso y las armonías vocales se mezclan con ese músculo que solo aparece cuando cinco músicos comparten escenario y saben que no hay una segunda toma. El resultado es un disco que suena a carretera, a noches largas y a esa tradición del rock americano que Tangerine Flavour han hecho suya sin renunciar a una mirada propia.
Y qué mejor lugar para registrar esa energía que Sala El Sol, uno de los escenarios históricos de la noche madrileña. Allí queda atrapada una etapa de una banda que lleva años acumulando kilómetros, conciertos y canciones, pero que sigue entendiendo la música desde un principio bastante básico: si una canción funciona de verdad, debería poder sostenerse cuando se apagan los artificios.
El calendario de presentación también mantiene esa conexión con el directo. El el 3 de octubre regresarán a Madrid para ofrecer un concierto más cercano en El Rincón del Arte Nuevo, recuperando esa distancia corta entre músicos y público que encaja especialmente bien con su manera de entender el rock.

Comentarios
Publicar un comentario